El puente entre el cuerpo y la mente

Hay momentos en la vida en los que el cuerpo empieza a hablar más fuerte.

No con dolor necesariamente, sino con señales sutiles: cansancio persistente, respiración corta, falta de motivación, tensión en el pecho o una sensación de “estar apagada” aunque todo aparentemente esté bien.

Muchas veces interpretamos estas señales como debilidad, edad o falta de voluntad.

Pero en realidad, suelen ser mensajes del sistema nervioso… y en el centro de esa conversación está el nervio vago.

Qué es el nervio vago y por qué es tan importante?

El nervio vago es el nervio más largo del sistema nervioso autónomo y una pieza clave del llamado sistema parasimpático, el encargado de la calma, la reparación y el descanso.

Su nombre viene del latín vagus, que significa errante.

 Y no es casualidad: viaja desde el cerebro hasta muchos órganos vitales del cuerpo.

Conecta el cerebro con órganos vitales como el corazón, los pulmones, el sistema digestivo y la garganta.

En pocas palabras: es uno de los principales mensajeros entre tu cerebro y tu cuerpo.

Cuando el nervio vago funciona de manera equilibrada, nos ayuda a:

   •   regular la respiración y el ritmo cardíaco

   •   mejorar la digestión

   •   sentirnos más tranquilas y emocionalmente estables

   •   recuperarnos mejor del estrés

El problema aparece cuando vivimos durante mucho tiempo en modo alerta: prisas, exigencias, multitarea, emociones no expresadas.

Entonces el cuerpo activa un freno protector. 

Baja la energía, reduce la motivación y nos invita —a veces de forma incómoda— a detenernos.

No es un error del cuerpo.

Es un acto de cuidado.

El estrés no siempre se va pensando… se regula sintiendo

Cuando el nervio vago no se activa adecuadamente, el cuerpo puede quedarse “atorado” en modo alerta (simpático).

Algunos síntomas frecuentes pueden ser:

   •   ansiedad o sensación constante de tensión

   •   respiración superficial

   •   problemas digestivos

   •   fatiga persistente

   •   dificultad para relajarse o dormir

   •   sensación de desconexión corporal

⚠️ Ojo: esto no es un diagnóstico médico, sino una lectura funcional desde el sistema nervioso.

Aquí hay algo clave: el nervio vago no responde a órdenes mentales, responde a experiencias corporales de seguridad.

Por eso no basta con decirnos “relájate” o “todo está bien”.

El cuerpo necesita sentirlo a través de la respiración, el ritmo lento, el contacto, el sonido y la quietud.

  Y aquí viene algo que suele sorprender mucho…

Cantar: un gesto simple con un efecto profundo

Cantar —aunque sea bajito, aunque “no sepas”— estimula directamente el nervio vago.

Por qué?

Porque activa la garganta, regula la respiración y genera vibración, una señal muy clara de seguridad para el sistema nervioso.

No se trata de cantar bien.

Se trata de exhalar largo, vibrar y expresarte.

Tararear, cantar mantras, canciones suaves o incluso sonidos prolongados puede ayudar a:

   •   calmar la ansiedad

   •   soltar tensión en el pecho

   •   regular las emociones

   •   generar una sensación de presencia y conexión

Es una de las formas más accesibles y naturales de acompañar al sistema nervioso.

Yin Yoga: cuando la calma entra por el cuerpo

El Yin Yoga favorece el equilibrio del nervio vago de manera profunda y respetuosa.

Las posturas sostenidas, la respiración consciente y la quietud crean un entorno donde el cuerpo puede sentirse a salvo.

Desde la ciencia sabemos que el nervio vago se estimula cuando:

   •   la respiración se vuelve lenta y profunda

   •   el cuerpo se siente seguro

   •   el movimiento es suave y sostenido

   •   hay quietud y presencia


En Yin Yoga no buscamos rendimiento ni forma perfecta.

   Buscamos escucha.

Al quedarnos en una postura, el sistema nervioso recibe el mensaje de que no hay peligro, de que puede soltar capas de tensión acumulada.

Poco a poco, la respiración se suaviza, la mente se aquieta y la energía empieza a regresar de forma natural.

   No porque forcemos, sino porque dejamos de empujar.

Posturas como esfinge o niño sostenidas por varios minutos pueden ser El puente entre tu cuerpo y tu mente!

No es casualidad que muchas personas, después de una práctica de Yin, digan:

   “No sé qué pasó… pero algo en mí se acomodó”.


Entender el nervio vago es entender que el bienestar no siempre llega haciendo más, sino haciendo diferente.

Más lento. 

              Más consciente.

                                 Más amable.


Cantar, respirar, quedarte en quietud, practicar Yin Yoga…no son lujos ni modas.

Son formas directas de dialogar con el cuerpo y devolverle la sensación de seguridad que necesita para florecer.

       Escuchar estas señales no te limita.

                            Te devuelve a casa.

Claro que si te interesa la ciencia detrás del Nervio vago te invito a investigar más, esta es mi pequeña visión de cómo la práctica de Yin yoga favorece a su equilibrio.



👈Acompáñame en mis redes sociales, ahí estaré compartiendo un más!  

    Que tú y todos los seres estén bien, felices y en paz 🙌🏻

                                                      Abrazoterapia Bea 🎐








Comentarios

Únete a nuestra comunidad